Un día cualquiera, casi perfecto
Cogerme mi té y pasearlo en las mañanas frías, con la ciudad medio desierta, por la acera en la que da el sol. Cerrar los ojos un rato. Buscar el bordillo. Sentarme a ver pasar la gente, sin más. Dejar las horas ahí y no mirar el reloj. Escuchar que el estómago protesta, sentir el hambre. Pasear por calles con nombre y sin nombre, de letras en el suelo hasta nuestro sofá hundido, nuestras sillas rotas, nuestras ventanas a la calle, nuestro rato de charla. Meter las manos en los bolsillos (aún a pesar de la mala costumbre, según decías) y mirar el rojo de mis pies pisando baldosas. Confundir olores, reirme contigo. Cantar al volante sinsentidos a todo volumen y que no importe. Cazar al vuelo instantes, rostros que no miran y a los que miro; miradas fijas, abrazos eternos. -El sonido de la instantánea, tus labios. Hacer carretera, bosques de pinos, azules. Dormir. Despertar con música. Beso. Lluvia en los cristales, charcos que siempre piso. Volverme loca un momento y echar a volar.
Publicado: Mayo 19th, 2009 en Confession.
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