Apuntes QC.CA: Sin la tierra, ¿qué nos queda?
La tierra trabajada con las manos; la tierra que nos da de comer, la tierra que salvaguarda nuestra identidad en forma de costumbres, tradiciones, historia. Testigo de nuestro paso. Esa comunión que parece olvidada en nuestras ciudades de asfalto y hormigón adquiere especial sentido cuando hablamos de los pueblos indígenas.¿Cuando te quitan la tierra, qué queda?
En 2001, durante mi primera visita al Festival Prèsence Autochtone, asistí a un consejo entre los jefes de las principales tribus indias de norteamérica. En él se debatieron las razones por las que se debería, o no, perdonar al “hombre blanco”. Cada uno de los asistentes esgrimió argumentos poderosos en uno y otro sentido: experiencias, historia, pasado, presente y futuro. La energía que se podía palpar allí, que se podía sentir, es inexplicable. Ese año se celebraba el 300 aniversario de la firma de la Gran Paz de Montreal.
En nuestras sociedades civilizadas, cubiertas de alquitrán, a veces se nos olvida de dónde venimos; a veces pasamos por alto esa conexión que nos vincula inexorablemente con la tierra. A veces nos empeñamos en dar de lado a aquello que nos hace únicos: nuestra cultura, nuestro pasado, que define quiénes somos.
¿Cuantos años ya?¿cuánto dura esta lucha? Desde Dakota del Sur a Rondônia, en la selva amazónica brasileña, las imágenes tratan de ponerle voz a realidades que al final terminan teniendo el común denominador de la reivindicación: de la tierra, de los derechos, de la cultura, de una identidad, la de los indígenas.
Documentar la historia resulta complicado a la hora de tomar un punto de vista neutro o más o menos objetivo. En toda historia siempre se dibujan vencedores y vencidos pero no corresponde aquí hablar de razones sino de testimonios, los que hablan, por ejemplo, de una masacre continuada y silenciada, oculta: la de los indios del Amazonas víctimas de la ignorancia y de los intereses de la industria maderera. O los que claman, por ejemplo, los derechos durante años no reconocidos a las poblaciones indias de América del Norte.
Wounded Need y Corumbiara no están lejos. Están íntimamente ligados y sobre todo en una sala de la ONF (Office National du Film du Canadá) a través de dos documentales.
Asisto a la crónica de una historia que, aunque nos pilla lejos, podemos sentir como nuestra. Se puede palpar el silencio en la sala y la respiración profunda. Y aunque al final soy una espectadora no puedo dejar de implicarme: por lo que veo, por quienes comparten sala conmigo. ¿Qué sentirán ellos? Si esas imágenes son capaces de moverme, en lo más profundo, qué no será para esas familias, pueblos enteros, generaciones que han visto, que ven, que son testigos diarios impotentes a menudo ante lo que ocurre.
Porque hay quienes se implican, hasta límites insospechados, como Vincent Carelli, fundador del proyecto de Vídeo nas Aldeias, quien después de tropezarse infinitas veces con muros y más muros, vuelve a la imagen con “Corumbiara, they shoot indians, don’t they”. Y vuelve como testimonio, como necesidad vital no ya de conseguir una justicia que queda lejos, sino al menos para dar voz a un hecho que todavía sigue produciéndose hoy día: la muerte de indígenas, la desaparición de pueblos (algunos de los cuales nunca llegaremos a conocer) a manos de las balas y excavadoras de las industrias madereras.
La cámara es también testigo de las reivindicaciones de los activistas amerindios, que tomaron en 1973 la ciudad de Wounded Knee, en Dakota del Sur, para reclamar derechos negados durante años. En “Wounded Knee, (we shall remain)” La tierra de nuevo se convierte en protagonista no sólo como parte de estas proclamas sino también, especialmente, por el significado especial de Wounded Knee, erigida en símbolo y santuario de la lucha indígena desde que en 1890 se produjera la gran masacre que acabó con la vida de centenares de indios Lakota.
Esta acción se convirtió en una llamada a la denuncia y a la lucha por la identidad y especificidad de un pueblo que estaba asistiendo a su paulatina desaparición en muchos sentidos. Una llamada al cambio:
“I was ready to do whatever it takes for change. I didn’t care. I had children, and for them I figured I could make a stand here.”
-Madonna Thunder Hawk (Two Kettle Lakota)>
Cuando la tierra es más que tu fuente de supervivencia física; cuando se convierte en salvaguarda de la cultura, la tradición, la historia; cuando es el referente de quiénes somos, qué es lo importante. Si nos quitan la tierra, entonces, ¿qué nos queda?.
**“Wounded Knee (we shall remain)”, dirigido por Stanley Nelson, se presentó oficialmente en la pasada edición del Festival de Cine Independiente de Sundance 2009. Junto con “Corumbiara, they shoot indians, don’t they”, dirigido por Vincent Carelli, se exhiben en el marco del Festival Prèsence Autochtone | First Peoples Festival de Montreal, dentro de la sección de documentales.
**Esta nota forma parte de las Cartas desde Montreal que tienen un hueco en los Apuntes de Cine y Teatro de RNE.
Publicado: Junio 18th, 2009 en Festivales, Montreal.
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